Cientos de mujeres víctimas de violencia son revictimizadas en la fiscalía y la FELCV por falta de recursos y capacitación

Cientos de mujeres víctimas de violencia son revictimizadas en la fiscalía y la FELCV por falta de recursos y capacitación

“Fui a la FELCV porque no sé nada de la ley que me protege y mi esposo amenazó con matarme. Ahí la policía me dijo: ¡Que es lo que quiere señora! Le conté mi caso y le pedí que me ayudara porque no sé que hacer. Ella me dijo: señora aquí no estoy para eso. ¡Dígame que es lo que quiere! ¡Aquí vienen las señoras ya decididas a lo que quieren! Cuando usted sepa lo que quiere, vuelva.”, es el relato de una de las víctimas que ante una situación de maltrato fue buscar orientación a la Fuerza Especial de Lucha contra la violencia.

Este es uno de los tantos casos de revictimización al que son sometidas muchas de las mujeres que acuden a buscar ayuda ante una situación de violencia, no sólo por parte de la policía sino también de otras autoridades competentes.

Betty Pinto de la Defensoría del pueblo explica que, “algunos fiscales o no creen a la víctima y le piden pruebas o no creen a los familiares de la mujer asesinada. Es recurrente que a título de ´igualdad ante la ley´, el agresor o el feminicida, tengan mayor credibilidad que la víctima o los familiares de la mujer asesinada. Esto es barrera de género y es revictimización”.

Todavía existen Falencias en la FELCV
La FELCV se implementó el 6 de junio del 2013 casi de forma urgente, ante el creciente número de mujeres víctimas de violencia, en cumplimiento de la ley 348 y establece el trabajo conjunto con la fiscalía y la investigación del hecho de violencia como un delito de gravedad.
Pero a la par de los beneficios también se ponen en evidencia las falencias de esta entidad, como ser “la falta de capacitación en investigación, personal escaso e inexperimentado, falta de presupuesto, turnos agotadores de hasta 24 horas, sumándose la precaria situación de las y los policías que trabajan en la FELCV”, afirma Mirka Jiménez, Abogada del centro de Promoción de la Mujer Gregoria Apaza.
Tal es la inestabilidad en la FELCV que en varios casos es la víctima quien por falta de recursos debe entregar la notificación al agresor corriendo el riesgo de ser nuevamente violentada. Estas pueden parecer simples anécdotas o hasta gajes del oficio policial pero estos detalles cotidianos develan la falta de recursos humanos y materiales en la nueva fuerza especial de la institución verde olivo.
“Por otro lado la institución tiene una clara herencia de carácter machista. Las mujeres policías que trabajan en esta entidad también sufren en muchos casos de violencia en la familia además del maltrato que experimentan al formar parte de la institución, dejando entrever que no existen proyectos de sensibilización ante esta problemática”, dice Jiménez.
Violencia dentro y fuera del hogar
“Gracias a estas falencias los procedimientos establecidos por la Ley 348 no son cumplidos, en la mayoría de los casos no se brinda auxilio y acompañamiento oportunos ni se practican las demás normas que dicta la ley”, explica Jiménez, lo que en muchos casos empeora la realidad de la víctima que se ve en una situación de abandono por parte de las autoridades.
Es el caso de Martha quien sufre violencia hace más de treinta años, su esposo la ha golpeado tan duramente que ella fue a parar al hospital en más de una ocasión, dice no haber recibido ayuda más aún porque su agresor es oficial de policía y nunca fue preso, al contrario, ella fue víctima de amenazas sin tener otra opción que volver a casa con él.
“A una mujer que está dudosa -porque es difícil romper un ciclo de violencia histórico- no hay que victimizarla, sino va adar un paso atrás y quien sabe tal vez va a morir” expresa Pinto por su parte.
Verónica Miranda, abogada de CIDEM, expresa que es importante que una mujer sea orientada de forma adecuada, “al recepcionar una denuncia se debe resguardar la mayor cantidad de documentos que ella presente porque muchas veces el agresor puede romper o quemar estos documentos y para un proceso penal si se necesitan pruebas”, sin embargo en este ir y devenir de la justicia, cientos de mujeres han muerto y muchas como Martha se han resignado a una vida ensombrecida por la violencia “algún día nos vamos a matar, ahí recién va a terminar todo”, dice Martha.

Mónica Jimenez

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