María Esther Quevedo pensó en los adultos mayores, pensemos nosotros en ellos

María Esther Quevedo pensó en los adultos mayores, pensemos nosotros en ellos

María Esther Quevedo es el nombre del Hogar que alberga a 41 adultos mayores, 21 mujeres y 20 varones, quienes por determinada situación llegaron hasta aquí en busca de cariño, compañía, sobre todo en busca de un aliento de vida; más allá de las dependencias materiales que puedan tener, ellos necesitan ser queridos, necesitan sentirse útiles afirma la directora del Hogar, Betty Luna Quisbert.
El hogar María Esther Quevedo tiene capacidad para 60 personas, está ubicado entre las calles Jaen e Indaburo, depende del Servicio Departamental de Gestión Social (SEDEGES), que a su vez depende del gobierno departamental de La Paz, esta cargo de la licenciada Betty Luna Quisbert, de profesión Trabajadora Social, quien día a día palpa la necesidad de los adultos mayores respecto a la falta de cariño y compañía.
El Hogar se debe a una persona del mismo nombre quien, según los recuerdos de las personas que la llegaron a conocer fue una persona caritativa, considerada de la alta sociedad, sin embargo no tuvo más familia que su esposo, quien al ser extranjero se la llevó a Europa; Quevedo al ser paceña, siempre quiso volver, lo hizo a una edad avanzada, pensó en el futuro de las personas en su misma situación y decidió heredarlos, es así que el Hogar queda en manos de personas adultas mayores en situación de calle o abandonados por la propia familia.
Pese a la existencia del Hogar hubo la necesidad de complementarla tanto en infraestructura como en personal, trabajo asumido por la gobernación departamental a través de la implementación de un equipo multidisciplinario integrado por personas que a parte de su especialidad, están preparados en atención al adulto mayor.
En cuanto a la forma como llegan los adultos mayores al Hogar, según Luna “uno de los requisitos para ser albergado, es que deben ser abandonados y sin referente familiar, ésta se beneficia para ser acogido, el adulto mayor se convierte en pupilo del Estado y recibe las atenciones necesarias, para ser acogido, los parientes o vecinos acuden a la Unidad del Adulto Mayor del Gobierno Municipal, esta instancia se encarga de hacer un estudio biosicosocial”; una vez realizados los estudios necesarios ingresa al Hogar para recibir la atención requerida.
Las puertas no solo están abiertas para las personas que cumplen determinados requisitos, ya que existe un programa denominado “Centro de día” que le permite al Hogar no solo acoger a personas internas permanentes sino a externas temporales, debido que la familia del adulto mayor necesita realizar sus actividades cotidianas sin dejarlo en el abandono.
El Programa pretende cambiar la imagen del adulto mayor, que en muchas ocasiones es relegado por la propia familia, los desplazan al punto de considerarlos un estorbo; “esta situación hay que volcarla porque son personas que nos formaron en su momento, dieron todo por los hijos, por tanto la familia es responsable de su adulto mayor”, reflexionó la Directora.
Respecto a los servicios, según Luna, el adulto mayor al llegar a una determinada edad, tiene desgaste físico y su organismo ya no es el mismo de antes al igual que su carácter, por tanto necesita de una atención especializada, es por esto que el Hogar a parte de brindarles atención con cariño, cuenta con un equipo multidisciplinario, personal geriátrico, nutricionistas encargados de su alimentación balanceada, enfermeras que cuidan de su salud; el objetivo que el adulto mayor reciba una atención integral necesaria.
80 años al servicio del adulto mayor, el centro María Esther Quevedo esta con las puertas abiertas para todas los adultos mayores en situación de calle y abandono, para brindarles el apoyo que en su momento la familia o el destino se los negó, pero continúan siendo parte de la sociedad y merecen vivir dignamente hasta el final de sus días, ellos dieron todo por la familia y nos toca a nosotros dar todo por ellos.
La Asamblea General de las Naciones Unidas, designó el 15 de junio como Día Mundial de la Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez y el próximo 26 de agosto se celebra en Bolivia el Día Nacional del Adulto Mayor; fechas que deben reflexionarse seriamente y pensar en la formulación de estrategias de prevención, políticas públicas y realizar acciones que puedan erradicar el maltrato a las personas adultas mayores.
Según el Censo de Población y Vivienda en Bolivia (2012), existe una población adulta mayor cercana a los 900.000 habitantes, la misma que para el 2025 ascenderá a cerca de un 1.200.000 personas, surgiendo la necesidad que todas las instancias involucradas (gobiernos nacional, departamental y municipal, entidades de la sociedad civil y del sector privado, comunidades y familias) se preparen adecuadamente para afrontar este crecimiento demográfico.
En cuanto a la preparación de los familiares e incluso la misma sociedad como futuros adultos mayores necesitan entender que el cuerpo humano a una determinada edad llega a desgastarse físicamente, su organismo no es ni será el mismo, así como su carácter; por tanto, uno como familiar de un adulto mayor necesita dirigirse a él como alguna vez ellos se dirigieron a nosotros cuando fuimos adolescentes, buscar las palabras adecuadas para hacerle saber que estamos conscientes que si bien ya no son los mismos de antes, el cariño que sentimos por ellos sigue siendo el mismo, ya no necesita ayudar pero si desea puede hacerlo.
“Debemos apoyarlos (al adulto mayor), no relegarlos, decirles que siempre contará con el cariño y apoyo de la familia, no es receta sino una experiencia de vida, el adulto mayor debe darse cuenta que ya cumplió con la familia, no se los debe relegar, ser tolerantes, apoyarles, hacerles sentir que siegue siendo parte de la familia”, finalizó Luna.

Esperanza Calle

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