Mientras algunas mamás escogen las ofertas en ropa y comida por su día hay mamás sin acceso a nada

Mientras algunas mamás escogen las ofertas en ropa y comida por su día hay mamás sin acceso a nada

Por el día de las madres, distintas empresas de comidas, ropa, accesorios y otros ofertan sus productos a los mejores precios, ofrecen sorpresas y grandes festejos sin contar con la hora cívica en las distintas Unidades Educativas; sin embargo hay madres que no pueden pagar ni el estudio de sus hijos saliendo a trabajar con ellos o pedir limosnas.
Las calles y avenidas de las ciudad de El Alto son un pequeño reflejo de la realidad que se vive en la ciudad de La Paz; las cuales se encuentran atestadas por comerciantes, en su mayoría madres, madres que acompañados de sus hijos salen a tempranas horas de la mañana para vender los ahora clásicos desayunos de quinua, avena, arroz con leche y otros productos a un precio que no pasa de los dos bolivianos.
Ambulantes (comerciantes sin puesto fijo) que cargado de sus niños recorren las calles de la ciudad ofreciendo una variedad de productos en ropa, productos de aseo, belleza, tarjetas recargables; mujeres que sin descanso trabajan a pesar de las inclemencias del tiempo, de dirigentes y comerciantes que las molestan si se paran a una distancia menor a un metros de su puesto con el pretexto de que se la está perjudicando.
Llega a medio día y uno puede alimentarse de gran variedad de productos, desde jugos naturales hasta las típicas salteñas y tucumanas ofrecidas generalmente por señoras que cumplen su turno de uso de un determinado espacio público, del cual deberán retirarse apenas se inicie el turno de las siguientes comerciantes.
Al caer la noche, el ambiente no cambia mucho, por el contrario es donde más comerciantes informales salen a ofertar sus productos ante la ausencia de funcionarios de la Alcaldía alteña; uno puede empezar su recorrido por la Ceja de El Alto, por el más conocido desvío de la Av. 6 de marzo y la Av. Juan Pablo II, donde madres comercializan productos del subsidio de lactancia a precios no muy diferenciados con el mercado formal.
Los productos destinados a la alimentación de la familia llegan a ser también el sustento económico de la familia, ya que la necesidad las obliga a comercializar este producto destinando las ganancias al alquiler de una habitación, estudio y ropa de los hijos e incluso a productos alimenticios que no contempla el subsidio como carne y verduras.
Mientras uno camina con dirección a la avenida 6 de marzo, uno se da cuenta que los puentes que dividen a varias zonas de la ciudad de El Alto son también lugares propicios y acogedores para la venta de comida o simplemente para cobijarse junto a los hijos a objeto de pedir limosna a las personas que pasan por ahí.
Ésta es una mínima parte de lo que pasa en la ciudad e incluso otros departamentos, debido a distintas causas, uno de ellos: la falta de empleo, estabilidad laboral, un salario digno, el crecimiento demográfico, entre otras razones.
Aun no hay estudios de cuantificación de mamás dedicadas al comercio informal, sin embargo uno puedo observarlo a simple vista, cuando vemos a los niños ayudando a sus madres en distintos rubros o a madres trabajando cargado de sus hijos en la espalda, mujeres pidiendo limosna con el niño en brazos entre otros hechos que no necesitan de papeles para expresar esta realidad.
Según datos del Observatorio Boliviano del Empleo y Seguridad Social del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla) pese a que la tasa de desempleo en el área urbana disminuyó a 3,2% y a nivel global a 5%, el empleo de mala calidad o precario en Bolivia se amplió debido al incremento del sector informal, que llega a 70% de los ocupados.

Esperanza Calle

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