“Soy trabajadora sexual y tengo derechos”

Uno de los sectores en los que más se vulneran sus derechos humanos son las trabajadoras sexuales que a nivel nacional ya suman alrededor de 50 mil, algunas dedicadas a este rubro por la necesidad económica o por estar más tiempo con sus hijos y otras por recomendación de alguna amiga.

“Me tocó y no puedo creer que había tenido derechos humanos, pensé que por ser trabajadora sexual, yo no tenía derechos”, expresó una meretriz de la ciudad de Tarija, quien junto a sus compañeras dedicadas al mismo rubro lograron obtener un Recurso Constitucional, mismo que manifiesta los derechos que este sector tiene dentro y fuera de su trabajo.

Este Recurso Constitucional fue otorgado en marzo de 2001 y es un logro de la Organización de Trabajadoras Nocturnas de Bolivia (OTN-B), junto a la Defensoría del Pueblo que por ese entonces estaba representada por Ana María Romero de Campero.

En el mismo, se alega que la prostitución no constituye un hecho delictivo y que por esa razón la policía boliviana no puede ejercer su control siendo que sus atribuciones están relacionadas directamente con la investigación y la comprobación de los delitos tipificados en el Código de Procedimiento Penal.

Hasta ese entonces la institución del orden cometía una serie de abusos y vulneración a sus derechos humanos“la policía entraba a cualquier local y hacía atropellos, las detenían en cualquier momento les revisaban su tarjeta de salud cuando no tenían competencia de ello”, cuenta GriseldaSillericoDelegada Adjunta de Programas y Actuaciones Especiales de la Defensoría del Pueblo.

Desde ese entonces hasta la fecha las miembros de OTN-B se encargaron de hacer cumplir con lo que se establece en dicho Recurso, pero pese a ello aún se registra una serie de irregularidades con este sector, tal es el caso de la denuncia que interpuso una trabajadora sexual de la ciudad de Cochabamba quien habría sido vejada por dos policías cuando estos realizaban una redada.

Este problema llegó a instancias de la Defensoría del Pueblo quien por oficio aun prosigue con la investigación del caso, pese a que la afectada retiró la denuncia de la Fuerza Especial de la Lucha Contra la Violencia. “Ella dice que fue amedrentada y que no quiere problemas, muy a mi pesar no es solo la violación de una sino de varias que se queda en el olvido” expresa Lily Cortez Presidenta de nacional de la OTN-B.

“Todos juzgan a la trabajadora sexual, pero nadie juzga al cliente”, añade Sillerico, quien junto a las representantes de la OTN-B continúan en su lucha por hacer prevalecer los derechos que por ser mujeres les corresponde, no sólo en contra del atropello que sufren por las autoridades que regulan su trabajo, sino también por los mismo clientes.

Alina Ayala

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