Surge controversia sobre la aplicación de los usos y costumbres en las ciudades

Surge controversia sobre la aplicación de los usos y costumbres en las ciudades

En los últimos días, la reciente posesionada como alcaldesa de la ciudad de El Alto, Soledad Chapetón abrió discusión sobre la aplicación de los usos y costumbres reconocidas por la Constitución Política del Estado sin embargo es cuestionada por la autoridad en cuanto a la aplicabilidad o no de los mismos.
Sobre el tema, el investigador y docente Fernando Huanacuni manifestó que a raíz de la nueva Constitución se establece un Estado Plurinacional que reconoce el pluralismo en distintas áreas como la jurídica, económica, la aplicación de la justicia indígena originaria campesina, entre otros.
Por tanto el trabajo de distintas gobernaciones y alcaldías pasa por adecuar sus normativas a la carta magna, es decir que ya no se deben regir de acuerdo solo a normativas preestablecidas sino instituirse una pluralidad de acciones, “ni el Estado ni los municipios pueden imponer, sino trabajar de acuerdo a una dinámica de articulación jurídica”, dijo Huanacuni.
Según el investigador, las normativas actuales tanto de las gobernaciones como de los municipios responden a la época de la colonia, república y otros que no constituyen parte del proceso de cambio, el cual consiste visibilizar los usos y costumbres que anteriores formas de gobierno quisieron desconocer y dejar de lado.
Idea que de alguna forma es compartida por el Presidente en ejercicio, Álvaro García Linera, quien manifestó la importancia de la articulación de la democracia representativa y la democracia que contempla los usos y costumbres, “ la democracia es el voto universal, transparente y es la participación social permanente, y un buen gobernante tiene que tener la habilidad y la capacidad de combinar la práctica democrática representativa del voto y la práctica democrática representativa de la sociedad civil”, dijo.
En cuanto a las declaraciones de la alcaldesa Chapetón en sentido de que los usos y costumbres aplican solo en el campo y no así en la ciudad, Huanacuni manifestó que el término indígena originario no es espacial, se aplica en cualquier lugar donde existan personas que llevan consigo diversidad de costumbres y creencias, por tanto es racista hacer este tipo de distinción y más en una ciudad donde la mayoría de los pobladores son indígenas aimaras.
“Más allá de si es buena o mala la aplicación (de usos y costumbres) es un derecho constitucional, no hay vuelta que dar, yo como abogado y como indígena asumo que debe haber una pluralidad de gestión”, añadió.
Según la asesora y abogada en la Asamblea Legislativa Plurinacional, Zorka Zeballos debería considerarse el hecho que no todos los ciudadanos que viven en El Alto o en otra ciudad tienen usos y costumbres, las cuales son diferentes dependiendo de la región de donde se proviene; las actuales normas son de estricto cumplimiento para todos, “aunque este constitucionalizado (usos y costumbres) se debe respetar primero las normas”, alegó.
De acuerdo a Zeballos la mejor forma de convivencia entre ciudadanos sin usos y costumbres y los que si lo tienen es bajo el respeto y la aplicación de las normas; más aún tratándose de algunos sectores que desean imponer los usos y costumbres en función de sus propios intereses en lugar de velar por los intereses colectivos.
“La Constitución también habla del buen vivir, (…) y el respeto a otros derechos que también reconoce la Constitución, por tanto no se puede afectar los demás derechos, se debería ver qué derecho es el más importante”, dijo la abogada.
Asimismo, Linera también se refirió al tema y mostró su preocupación sobre el enfrentamiento entre alteños y la incapacidad de la actual alcaldesa de lidiar con este problema; si bien dejó en claro que el gobierno nacional no se entrometerá en el problema, instó tanto a las autoridades dirigenciales y a la alcaldesa a encontrar los mecanismos legales necesarios para resolver el conflicto por el nombramiento de subalcaldes.
“Nos preocupa este enfrentamiento que no le hace bien a nadie, la autoridad electa democráticamente debe hallar los mecanismos necesarios, encontrar la vías, en el marco de la legalidad para hallar la unidad del El Alto”, dijo Linera.
Linera confía en que en los próximos días la ciudadanía alteña muestre su unidad y la importancia de las organizaciones sociales a través de dirigentes fuertemente vinculados a la base y no utilicen el cargo para beneficios personales sino para fines colectivos para que la ciudad de El Alto continúe siendo el bastión de grandes cambios como sucedió en anteriores años.

Esperanza Calle

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