La madre de todas las calamidades

La madre de todas las calamidades

Noticia rimbombante en los medios pro-capitalistas fue la destrucción de unos túneles construidos por EEUU en Afganistán donde se encontraban unos terroristas, que paradójicamente EEUU ha creado y patrocina, al menos 30 de ellos asesinados mediante el lanzamiento de un paquete de diez toneladas de explosivos, que según Edward Snowden, el bien informado ex informante de la CIA, costó 314.000.000 millones de dólares.

¿Es esta demostración de fuerza bruta solamente un adelanto de lo que se viene más adelante? Tenemos por delante largos años de una presidencia impredecible y aterradora, que ha sido alineada a la política imperial establecida hace muchos años, la de entrometerse hasta en el último hueco del planeta para el engrandecimiento del mayor exportador de pobreza y sufrimiento del universo.

La degradación del hombre (capitalista) llega a niveles terroríficos cuando unos humanos se jactan de haber fabricado un artefacto que mata a otros humanos, con alta efectividad.

En Venezuela, los acaudalados distribuidores de odio y violencia (importado directamente de las fábricas en Washington), han organizado desde la Asamblea Nacional oposicionista un nuevo intento de cambiar muertos por ‘democracia’, han tenido su oportunidad de ensangrentar Caracas y no la han desperdiciado, aunque hayan conseguido éstas víctimas lejos del conflicto artificial.

En Bolivia, la juntucha pro-capitalista se ha reorganizado con las mismas caras (con las mismas mañas) que ya conocíamos. Un grupo de oposicionistas sin afinidades, sin un líder más que sus propias ambiciones, unidos por el mismo odio sin límites al interés colectivo, se disfrazan hoy con un supuesto ‘interés’ por la ‘justicia y democracia’ que ya la conocemos muy bien, aquella que nos dejó un país pobre y corrupto pero con familias acaudaladas.

Las secuelas de su ‘democracia’ las seguimos sufriendo estos días, males que son alimentados por los medios pro-capitalistas nacionales que defienden a capa y espada cualquier ilegalidad de ‘respetables’ oposicionistas depredadores y separatistas.

En todos los casos, prima el deseo de los grandes empresarios capitalistas de aumentar sus caudales a cambio de destruir el planeta sin dejarnos de lado. Para ello usan a otros ambiciosos como ellos, políticos serviles, manipuladores de opinión, militares sin patria, jóvenes desubicados, ignorantes colonizados, cúpulas religiosas y tucuy imas. A todos ellos los conocemos como derechistas, pero los poderosos no discriminan a su servidumbre por religión o ideología mientras ayuden a su propósito y cumplan sus instrucciones.

Mientras muchos intentamos vivir una vida tranquila, sin carencias y aún tenemos ideales, otros juegan al odio, a la mentira, a la guerra, a la maldad, al monopolio, su gran ideal es la acumulación personal a costa de los demás. Tanta ambición y falta de sueño, para que finalmente hagan lo único que les hace felices: despilfarrar.

La madre de todas las calamidades que ocurren en este mundo tiene nombre y apellidos: Salvaje Ambición Capitalista. A su paso destruye personas, familias, países y la paz en el mundo. Tampoco le alcanza solo con este planeta.

Hugo Quiñones.

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