Bolivia, Colombia y Brasil intercambiarán información sobre el caso LaMia

Bolivia, Colombia y Brasil intercambiarán información sobre el caso LaMia

Fiscales de Colombia, Brasil y Bolivia prometieron continuar las investigaciones e intercambiar información, a fin de esclarecer las causas y sancionar a los culpables del accidente de la aeronave de la compañía LaMia en Medellín.

“Estamos desarrollando un trabajo conjunto con una metodología de intercambio de información, para ponernos al tanto sobre cómo marchan las pesquisas en nuestros países, explicó el fiscal general boliviano, Ramiro Guerrero.

Autoridades de los tres países se reunieron la víspera en Santa Cruz de la Sierra -unos 570 kilómetros al este de La Paz-, con el objetivo de agilizar las averiguaciones sobre la tragedia y garantizar una pronta administración de justicia para los familiares de las víctimas.

Hasta el momento, Bolivia y Colombia conformaron comisiones especiales que compartirán con Brasil todos los datos que acopien sobre el tema, según trascendió de los resultados de la reunión.

En Colombia se creó un grupo de tareas especiales con la policía judicial; hemos intercambiado evidencias a fin de concluir la investigación en el más corto tiempo, informó el director de la seccional de fiscalías de Atioquia, Carlos Taborga.

Por su parte, el representante de la Fiscalía General de Brasil, Wellington Cabral, confirmó que en su país se reúne información sobre otros vuelos de LaMia, para establecer posibles irregularidades en sus servicios.

En horas de la tarde, se tomaron declaraciones a varios funcionarios de la Dirección General de Aeronáutica Civil y de la Administración de Aeropuertos y Servicios Auxiliares de la Navegación Aérea (Aasana) de Bolivia.

Asimismo, el fiscal general boliviano informó sobre la presentación de una solicitud para que se declare en rebeldía a la funcionaria de Aasana, Celia Castedo, quien huyó hace dos días del país y logró un permiso de permanencia temporal en Mato Grosso, Brasil.

Castedo es responsabilizada por expedir la autorización para que despegara el jet de LaMia, pese a hacer notar que el plan de vuelo era anómalo y la carga de combustible insuficiente para recorrer los cerca de tres mil kilómetros que separan a Santa Cruz de la Sierra de Medellín.

La aeronave, que partió el 28 de noviembre del aeropuerto de Viru Viru, en el oriente boliviano, se precipitó a tierra el mismo día por falta de combustible en la región de Antioquia, Colombia, con un saldo de 71 fallecidos, de los cuales cinco eran bolivianos.

En el accidente perdieron la vida casi todos los miembros del equipo brasileño de fútbol Chapecoense y más de una veintena de periodistas. Solo sobrevivieron cinco personas, entre pasajeros y tripulantes.

Después del desastre, Bolivia suspendió el permiso de operador a la empresa LaMia, especializada en vuelos chárter, e inició una investigación a fin de conocer si cumplió todos los requisitos para la explotación de servicios aéreos. El Gobierno decidió también cambiar al personal ejecutivo de la Dirección General de Aeronáutica Civil y de Aasana, mientras duren las investigaciones.

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