Catorce años del impuestazo de Goni

Catorce años del impuestazo de Goni

Por orden del Fondo Monetario Internacional (FMI), el 9 de febrero de 2003 el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada decretó el impuesto al salario.
La medida fue rechazada por la población, que se enlazó con un motín de la Policía Boliviana que llevó a un enfrentamiento con los militares en el centro del poder político del país: la plaza Murillo, el 12 y 13 de febrero. El saldo fue 30 personas muertas, según informes de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
El presidente del Senado, José Alberto Gonzales, recordó que Sánchez de Lozada había recibido la instrucción del FMI “para que haga un impuesto al salario”.
Sin embargo, el FMI le había pedido a Sánchez de Lozada que aplique el impuesto a tres salarios mínimos, pero “Goni hizo averiguar con los que manejaban la economía cuánto más se podría recibir para el Estado si se aplicaba (el impuestazo) desde un salario mínimo, 440 bolivianos”.
“El intento de Gonzalo Sánchez de Lozada era fijar un impuesto al salario de todos y cada uno de los trabajadores, eso provocó la furia de la población”, afirmó Gonzales.
El viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, Alfredo Rada, señaló que en ese entonces “Bolivia era un país mendigo, los déficit fiscales eran permanentes, no había recursos”.
No obstante, el pueblo no estaba de acuerdo con asumir el costo para que el país adquiera un préstamo del FMI y le dice “no a un gobierno que seguía de rodillas ante los organismos internacionales”
Rada agrega que “Febrero Negro quedó marcado en la historia como uno de los últimos episodios del neoliberalismo”.

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