Plantas medicinales de Bolivia el atractivo de extranjeros

Plantas medicinales de Bolivia el atractivo de extranjeros

Antes de la ley 459 de Medicina Tradicional Ancestral Boliviana institutos científicos extranjeros sacaban plantas medicinales y las patentaban

Rodeadas de montones de hierbas y flores, alientan a la gente a acercarse a sus puestos, son recelosas de sus secretos pero dicen saber cómo curar al ser querido de males como el alcoholismo y el cáncer entre muchos otros. Son las llamadas “chifleras” y sólo están dispuestas a enseñar sus conocimientos a quienes se acercan buscando la cura para un mal en específico; si alguien se atreve a preguntar de más, ellas callan y voltean la mirada, pero quien compra con fe y en muchos casos como última alternativa el remedio, también se lleva las instrucciones para prepararlo y usarlo.

Por las calles donde están asentadas estas maestras de la naturaleza, se puede ver a varios turistas, quienes tímidamente se acercan alas también llamadas yerberas a preguntar por algún remedio contra males misteriosos de cuya cura se han informado en el internet u otros medios. Algunos llevan en ya en sus manos aloe, wira wira, romero y si algo atrae a los turistas y a la gente que generalmente acostumbra a recurrir a una “chiflera” es la conexión de esta práctica con el mundo espiritual y ritual que guarda toda una cultura.

Conocimientos ancestrales y la medicina tradicional

“Yo soy lo que muchos llaman un naturista, lo que en aimara se llama qulliri y en español se llama doctor”, afirma Policarpio Flores en su libro “El Hombre que Volvió a Nacer”. Flores, después de adquirir conocimientos como yatiri y qulliri, ejerció como médico naturista en el hospital de Wanqullu y fue miembro del consejo de Jawi Amaw´tas de Tiwanaku.

“¿Qué es medicina?” pregunta Flores y propone a la naturaleza misma como una ciencia pero ligada a lo espiritual, “si no hay fe en estas hierbitas no hay curación”, dice y sostiene que entre las plantas de uso medicinal se puede encontrar cura para toda enfermedad pero que los tiempos modernos han desvalorizado este conocimiento ancestral.

“Cuando apareció la medicina académica o científica, lo nuestro ha sido menos preciado”, refiere Alberto Camaqui Mendoza, Viceministro de Medicina Tradicional e Interculturalidad, pero destaca que a la par muchas de nuestras plantas medicinales fueron utilizadas para la medicina occidental.

La medicina académica comprobó los beneficios de las plantas medicinales

“Antes entraban a las comunidades investigadores con buen presupuesto. Investigaban las plantas, se las llevaban y luego las patentaban como si ellos fueran los dueños”, afirma Camaqui, que ante la depreciación de la medicina tradicional, institutos científicos extranjeros realizaban todo tipo de actividades, entre ellas asistir a los eventos organizados por naturistas, curanderos, yatiris, de quienes“absorbían sus conocimientos, preguntando para que sirve cada planta”.

El tema fundamental es que si bien muchas de las plantas fueron utilizadas para la elaboración de comprimidos, jarabes o cápsulas que fueron patentadas en otros países, el nombre de cada hierba no es homogéneo en todas las zonas, “si existe aquí también puede existir en otros países, no puedo decir que las plantas sean exclusivas de nuestro Bolivia”, asegura Camaqui.

La ley 459 es la “llave” que protege nuestra cultura ancestral

“Medicina tradicional ancestral boliviana. Es un conjunto de conceptos, conocimientos, saberes y prácticas milenarias ancestrales, basadas en la utilización de recursos materiales y espirituales para la prevención y curación de las enfermedades, respetando la relación armónica entre las personas, familias y comunidad con la naturaleza y el cosmos, como parte del Sistema Nacional de Salud”, define la ley 459, por lo que Camaqui considera que gracias a esto se ha vuelto a revalorizar el conocimiento ancestral además de proteger los productos tradicionales de su extracción sin autorización.

La misma ley impulsa al fortalecimiento y regulación de esta praxis y protege al usuario, certificando el ejercicio de la medicina tradicional. Divide a quienes ejercen esta “ciencia”en cuatro categorías: Guías Espirituales, Médicos Tradicionales, Parteras y Naturistas “todos agrupados de acuerdo a los pisos ecológicos o la región de donde provienen” explica Camaqui.

“Nuestra Pachamama nos dio una inmensa farmacia de plantas medicinales en todo el mundo” afirma el Viceministro y destaca que en la curación tradicional se utilizan elementos de los tres reinos de la naturaleza, animal, vegetal, mineral por lo que basado en la ley recomienda que, “debe hacerse un uso racional para la medicina tradicional. Como pueblos indígenas originarios, tenemos que guardar lo que nuestra madre naturaleza nos dio”.

Mónica Jiménez M.

 

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