Opinion

APUNTES SOBRE EL REFERÉNDUM MODIFICATORIO A LA CPE

(CIPCA. Luis Fernando Heredia).- El pasado 21 de febrero, los bolivianos y bolivianas asistimos a las urnas para decidir la modificación o no del artículo 168 de la Constitución Política del Estado que define los periodos permitidos de elección consecutivos para el presidente y vicepresidente del país. Los resultados oficiales al 99.73% del escrutinio, determinan la victoria de la opción del NO (51.3%) a la modificación de la Carta Magna.

Este referéndum en tanto mecanismo de consulta y participación de la sociedad civil en la decisión de modificar o no la Constitución Política del Estado se constituye en el primero durante las tres décadas y media de vida que tiene la democracia en Bolivia, y ello le asigna su importancia estratégica en la medida que dota cualidad a la dimensión participativa e inclusiva de la democracia. Los bajos niveles de ausentismo en el evento electoral (13%), es una señal clara del interés y vocación participativa de la sociedad civil. Pero también, los reducidos votos nulos (1.2%) y votos blancos (3%) demuestran el nivel de decisión informada que asumió el ciudadano sobre un tema estructural que hace al límite de la concentración del poder en democracia y por lo tanto, el compromiso consciente que asume con dicha decisión.

Pero los resultados del referéndum también han emitido señales importantes en el marco del proceso sociopolítico que vive el país durante la última década.

La modificación de las fronteras del mapa de poder en el país es una de estas señales. Las elecciones nacionales (2014) y municipales (2015) pasadas, definieron el mapa de poder con una clara hegemonía política territorial del Movimiento al Socialismo; el 87% de los territorios y gobiernos municipales, junto al 67% de los territorios y gobiernos departamentales se quedaron bajo su control. Ahora, si bien los resultados de este referéndum han negado la modificación de la CPE, en el ámbito político territorial ha implicado la trasformación de las fronteras del mapa de poder. Esta transformación, se explica en la descapitalización política territorial del Movimiento al Socialismo, ya que, entre los resultados de las elecciones presidenciales pasadas y los resultados del presente referéndum, el MAS ha reducido en 12 puntos porcentuales (del 61% al 49%) su preferencia y apoyo ciudadano. En el ámbito territorial departamental, el MAS ha cedido su dominio sobre el 67% de los departamentos (Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija, Chuquisaca y Potosí); ahora solo controla el 33% (La Paz, Cochabamba y Oruro). A ello se suma, la derrota en las ciudades capitales (42%) que concentran el 54.6% del voto nacional. Aunque sigue victorioso en el área rural con el 65% de apoyo. Sin embargo, esta nueva reconfiguración del mapa político del país, no es la restitución del “empate catastrófico” que caracterizó la realidad en años pasados, sino, es el nivel de madurez democrática de la sociedad boliviana que apertura nuevas posibilidades para avanzar en la consolidación del sistema democrático.

Entre estas posibilidades que se aperturan, se encuentra la dinamización de los procesos socio organizativos de los movimientos sociales hacia la restitución de su identidad y autonomía orgánica y la generación de nuevos liderazgos en la juventud boliviana.

El proyecto socio-estatal que el Movimiento al Socialismo busca concretizar en el marco del proceso de cambio, tiene como uno de sus ejes estratégicos, el potenciamiento político y simbólico del liderazgo de Evo Morales. Durante la última década, ha sido acertada esta línea estratégica; Evo Morales ha sabido cohesionar y proyectar el proceso de cambio en el país (ganó tres elecciones con un porcentaje superior al 50%) y visibilizar su liderazgo a nivel regional. Pero por otro lado, esto ha implicado en algunos casos, un reflujo en las dinámicas sociopolíticas de los movimiento sociales que apoyan dicho proyecto expresado en el debilitamiento de su cohesión interna, independencia e identidades orgánicas, sumado al vaciamiento y sustitución del contenido estratégico de sus agendas propias y la obstaculización a la emergencias de nuevos liderazgos sociales con capacidad de interpelación y vocería frente al poder constituido. En este marco, los resultados del referéndum que al negar la modificación de la CPE, obliga al Movimiento al Socialismo a repensar sus estructuras y liderazgos y con ello, abre la posibilidad para que los movimientos sociales redefinan sus roles en el marco de dicho proyecto socio-estatal y a partir de ello, restituyan su identidad, agenda y autonomía orgánica con el liderazgo de la juventud.

De otro lado, un estudio reciente, indica que el 62,3% de la población en el país, posee un instrumento de comunicación virtual (celular, tablet, PC). El uso de estos instrumentos a a través de redes sociales redimensionan el factor tiempo y espacio de la información y define nuevos canales de relacionamiento en la sociedad civil, afectando con ello, la monopolización informativa y la validez de los discursos de los actores políticos en la creación de la opinión pública. En el marco del último referéndum es importante resaltar el rol que han desempeñado las redes sociales como mecanismo utilizado por la sociedad civil para participar en el debate y orientación de la opinión pública respecto al tema agendado para su decisión; ello constituye un elemento novedoso del cual se puede valer la sociedad civil para fortalecer la democracia.

Por todo lo anotado, el gran triunfador en el referéndum aprobatorio, ha sido la democracia; que no solo se ha visto sustanciada en su dimensión participativa e inclusiva, sino que comienza a recorrer nuevos caminos con una sociedad civil informada y dispuesta a asumir el rol que le corresponde.

(*) Luis Fernando Heredia es miembro de la Unidad de Acción Política de CIPCA.

Me gusta

Publicaciones Relacionadas

Deja un comentario

Le puede interesar

Close
Visita: