Educación comunitaria y cósmica

Educación comunitaria y cósmica

                                                                             Hilarión Chinahuanca Siñani.

Es docente de ESFM “Simón Bolívar”

      Desde los tiempos de la colonia hasta nuestros días ha quedado soslayado la metodología de aprendizaje integral, holístico y la interrelación con la naturaleza y el cosmos, más al contrario la enseñanza-aprendizaje que se imparte en todos los niveles de la educación es disciplinaria, mecánica, a histórica, improductivo y opresora; aún continua la escolarización descontextualizada a pesar de las reformas educativas y de las buenas intenciones todavía conserva una enseñanza individualizada y competitiva.

En la antigüedad, los niños y los adultos no estaban separados artificialmente. Los niños aprendían desde el vientre materno con sus diferentes movimientos, se comunicaban continuamente con sus padres y desde la niñez con la guía de sus padres aprendían viendo lo que hacían en la vida diaria; por lo tanto, gradualmente enseñaban a trabajar a sus hijos en las faenas agrícolas y ganaderas. Es decir, la misión de los padres fue enseñar a los niños a hacerse cargo de su futuro, por entonces se impartía un aprendizaje práctico en los diferentes espacios de aprendizaje a través de una mutua cooperación y de  solidaridad. El pueblo aymara tenía su propia forma de enseñanza-aprendizaje, donde la experiencia cotidiana fue su principal escuela de auto-aprendizaje intergeneracional, el modelo mental de los pueblos y comunidades aymaras privilegia la experiencia personal y comunitaria. Además, recibían una enseñanza práctica, manual y utilitaria de padres a hijos en la vida y para la vida.

La educación comunitaria y cósmica comprende, “los caminos o THAKINAKA”: Jisk’a Thakhi (primaria), Taypi Thakhi (secundario) y Jach’a Thakhi (Superior) como procesos de construcción y producción de saberes y conocimientos desde la dimensión de la experiencia, donde los miembros de la comunidad considerados “Jaqi” (pareja), las cuales realizan su formación en el caminar de la vida, para y por los servicios a la comunidad en contacto con la Madre naturaleza. Además, en los diferentes espacios no existe el que sabe más o el que sabe menos, más al contrario el que sabe más enseña al que sabe menos y el que no sabe pregunta al que sabe. Por lo tanto, todos aprenden de todos de una manera colectiva en base al ayni, ésta forma de ayuda en el proceso de formación es considerada el ayni como mediador de aprendizaje comunitario.

El proceso aprendizaje de nuestros antepasados posee como base la experiencia cosmovivencial de los niños, jóvenes y adultos de cada ayllu, marka, suyu y sapsi. En el cual, los niños se orientaron por contacto directo a través de su participación activa en la vida social de la comunidad. Los niños y las niñas desde temprana edad se insertan a las actividades diarias junto a los abuelos, padres para potenciar el aprendizaje natural e intuitivo.

Las diferentes actividades cotidianas efectuadas se centran en la comunicación y el diálogo sobre la experiencia, llegando a ser ésta la base fundamental del nuevo conocimiento propio. Porque, la madre naturaleza presenta al aprendizaje elementos naturales, como: Los lugares sagrados, los ríos, las montañas, los bosques, los lagos, los animales, las aves, los astros y otros. De ahí surgen las metodologías inherentes a los espacios de interrelación educativa, porque aprender significa desenvolverse colectivamente generando nuevos saberes dentro los contextos propios orientados para las actividades productivas y comunitarias según su cosmobiovisión. Mencionaremos alguno de ellos:

El aprendizaje natural e intuitivo: bio-indicadores (lumasanaka), en el mundo aymara  la naturaleza es la guía del aprendizaje comunitario, el hombre y la mujer aymara sabe cuándo habrá poca o mucha lluvia, buena o mala cosecha, porque la Naturaleza comunica a través del movimiento de la luna, de las estrellas, animales, aves y plantas. Por otra parte, la práctica de iwxa (aprendizaje por recomendación), que es fundamental para las nuevas generaciones, para que tomen conciencia de su identidad cultural, de los valores morales y psicológicos orientados hacia el bien vivir (suma qamaña). Asimismo, las iwxas eran enseñanzas y mensajes educativos del proceso de crecimiento del individuo comunitario.

El pueblo aymara se caracteriza por conservar el aprendizaje oral. Es decir, los cuentos, poesías, adivinanzas, refranes, chistes, trabalenguas y pensamientos son aprendizaje milenarios que se han logrado mantener viva la identidad cultural del hombre andino hasta nuestros días. La cual ha sido desarrollado paulatinamente en sus diferentes espacios de la cultura de la vida. Es así, los refranes aymaras son textos educativos, ya que los ancianos y amautas mayores de edad son los que transmiten mensajes a los niños, jóvenes y adultos de generación en generación.

En este sentido, la “pedagogía” y la “andragogía” comunitaria y cósmica se caracterizan por ser permanente, completa, circular y cíclica porque genera el compromiso, la sensibilización, integral, holístico. El proceso de enseñanza-aprendizaje es una continua acumulación de valores basados en el ayni, el ayllu, el jayma, el tumpa, el muyu que permite no sólo teorizar a cerca de la comunidad sino  una verdadera práctica comunitaria, donde está estrechamente interrelacionada entre la naturaleza y la realidad.

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