Geopolítica, discurso y conflicto social en Medio Oriente

Geopolítica, discurso y conflicto social en Medio Oriente

Los posicionamientos geopolíticos a gran escala se han reproducido a través de la historia desde distintos bloques hegemónicos, en nuestra época la geopolítica belicista americana realizó injerencias en distintos países estratégicos, para posicionarse militarmente con fines de obtención de recursos petrolíferos, hídricos y auríferos. Veamos algunos casos, en Afganistán 2001, Irak 2003, Libia 2011 (40% de las reservas del petróleo africano) y actualmente Siria 2017. A través de una planificación de largo plazo, es uno solo en sus políticas internacionales junto con sus transnacionales. Las intervenciones con motivos extractivitas no se manifiestan abiertamente, se elaboran estrategias para legitimar su discurso, que van desde acusaciones de tenencia de armas de destrucción masiva o la necesaria intervención humanitaria por violación de derechos humanos, que posibilitan una invasión para abastecerse de los recursos.

Usando a los medios de comunicación como primera artillería y la difusión de noticias que son parte de una estrategia comunicacional global, llegan a la opinión pública con temas sensibles, como ser ataques hacia civiles, mujeres y niños, o gobiernos que usan armas químicas, dentro de una construcción de sentidos, intentan persuadir la opinión pública de su propio país, como también en la externa para tener un consentimiento general. La balanza es letal, la artillería con teleobjetivos permite a los ejércitos americanos destruir de manera eficaz estos gobiernos soberanos.

Posteriormente se desarrollan gestiones diplomáticas en los organismos internacionales, sin pruebas ni procesos de investigación, donde la presión política supera las normas vigentes, deshabilitan o desfavorecen la posibilidad de estos gobiernos de recibir apoyo de los bloques hegemónicos alternos de Rusia y China. Logran tomar la decisión de atacar abiertamente o apoyar a los grupos internos rebeldes, la complejidad política enciende guerras civiles, aplastan al enemigo y se colocan a nuevos gobernantes que facilitan los acuerdos comerciales y políticos.

Las consecuencias son los conflictos sociales dentro de las lógicas internas  de cada país y más cuando la información de los motivos no fue esclarecido. La problemática política que se tendría que resolver a partir de su  propio devenir histórico, se ve violentamente detenida, como una colonización moderna, donde los diferentes grupos sociales, con sus organizaciones políticas, quedan divididos sin acercamientos que posibiliten viabilidad para reconstruir relaciones políticas que reconstruyan la institucionalidad en sus estados.

En Irak los resultados fueron la muerte de civiles, los enfrentamientos entre chiitas y sunitas, la inseguridad social y la pérdida de patrimonio de la humanidad. En Libia hubo medio millón de desplazados, internamente una guerra por el poder entre las facciones en Trípoli y Tobruk, una economía que se desploma, milicias que controlan el territorio y el fortalecimiento de las organizaciones terroristas.

Con todo ello se ve una desestructuración de esos estados, una ruptura histórica del devenir de los pueblos, la sociedad y sus facciones políticas se enfrentan, se agudizan las diferencias culturales y se pierde los índices de desarrollo obtenidos, el conflicto desemboca en violencia y migración, la realidad y su sentido común son alterados, los ejércitos se retiran y luego queda la población empobrecida y sin alianzas, de lo que fueron países constituidos con desarrollo alterno.

Sebastián Gutiérrez Guerra

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