Irpa Chico, Ayllu y escuela en la cultura Aymara

Irpa Chico, Ayllu y escuela en la cultura Aymara

Por: Hilarion Chinahuanca

La comunidad originaria de Marka Irpa Chico a partir del año 1920 emerge la búsqueda de una educación liberadora y una nueva vida para la comunidad (Jatha o Ayllu) Irpachiqueña. Sin embargo, el nombre Irpa Chico en aymara significa (Jisk’a Irpa, guía menor), la cual está compuesta por diez comunidades. Por lo tanto, la comunidad es guía como primera Sub-central en la Central Agraria de Jach’a Marka Viacha, del Distrito 3 y parte del Distrito 7 de la primera sección de la provincia ingavi, del departamento de La Paz. Antes la jurisdicción de la localidad de Viacha estaba constituida por el Urqu Suyu – Uma Suyu, sector de pastos y agua vertiente, según Pedro Mercado considera al Inca Yupanqui como fundador del pueblo, es así históricamente en 1630, considera que el pueblo tenía 4500 habitantes la mayoría indígenas y aymara hablantes, Viacha en esa época se convierte en un lugar de alto tráfico humano, por ser un paso obligatorio entre Cuzco y Potosí.

A partir de 1840 a 1860 se convierte en un lugar estratégico desde el punto de vista militar, donde en el territorio de Viacha se realizó la batalla de Ingavi, al pie de la fortaleza de Pan de Azúcar. Antiguamente esta protuberancia única en la comunidad fue conocida con el nombre de “Uñuphaya”, hoy denominado comunidad de Pan de Azúcar ubicado en el corazón de Marka Irpa Chico, el cual fue un Centro Observatorio de Astros en la época precolombina. Además, Irpa Chico fue el pionero de educación comunitaria, donde se inició con las escuelas clandestinas y evangélicas.

Sin embargo, en las décadas 20 a 30 algunos pobladores con mucha valentía iniciaron a fundar escuelas pese a muchas amenazas de castigos fuertes que provenían de centro poblado de Viacha y haciendas circunvecinas, al hacerlo esperaban un fuerte castigo. Las advertencias y rumores según Mamani y Carter figuran las siguientes:

  • Se cortará la lengua al primero que aprenda a leer.
  • Se sacarán los ojos a aquellos campesinos que deseen tener o mirar un libro.
  • Se cortarán los dedos a aquellos que traten de escribir con lápiz.
  • El que aprende a leer y escribir es un flojo; hay que encajonarlo vivo y enterrarlo por debajo de cualquier puente.
  • No se debe mirar el papel porque le volverá ciego a uno.
  • Dios hizo al indio para labrar la tierra; el que no cumple sufrirá los castigos de Dios, por incumplimiento.

En consecuencia, muy bien recuerdan algunos abuelos y abuelas de hoy que viven lo malo era hablar nuestra lengua originaria y hablar sobre la educación para nuestros hijos. Posteriormente, en 1922 se abrieron las primeras escuelas en viviendas particulares de manera clandestina; y en 1926 se construyen templos evangélicos que sirvió como local para las escuelas. Posteriormente, con la influencia de la guerra del Chaco, los excombatientes se convirtieron en verdaderos apósteles en la educación de Irpa chico donde se fundaron varias escuelas seccionales por entonces y actualmente cuenta con nueve Unidades Educativas en las diez comunidades.

En el mundo aymara la naturaleza es la guía del aprendizaje comunitario, el hombre y la mujer aymara sabe cuándo habrá poca o mucha lluvia, buena o mala cosecha, porque la naturaleza comunica a través del movimiento de la luna, de las estrellas, animales, aves y plantas. Además, se caracteriza por conservar el aprendizaje a través de la tradición oral. Es decir, el aprendizaje comunitario y cósmico mediante los cuentos, leyendas, poesías, adivinanzas, refranes, chistes, trabalenguas y pensamientos son aprendizajes milenarios que se han logrado mantener viva la identidad cultural del hombre andino hasta nuestros días. Actualmente, los irpachequeños tienen un orgullo vehemente en sus diversas tradiciones indígenas, y consideran que los centros urbanos hispano-bolivianos son centros de intrusión foránea y antros de corrupción, Durante siglos los irpachequeños han luchado por mantener su condición de miembros libres de una comunidad independiente. Sin embargo, están decididos a conservar la lengua y al mismo tiempo se esfuerzan por alcanzar un nivel más alto de vida con el desarrollo de la ciencia y tecnología.

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