Visita de Francisco por Plaza Murillo, Palacio de gobierno y Catedral duró menos de dos horas

Visita de Francisco por Plaza Murillo, Palacio de gobierno y Catedral duró menos de dos horas

Ni el frío intenso, ni la oscuridad de la noche incidieron en la fe de los feligreses que desde las primeras horas del día miércoles se apostaron alrededor de la Plaza Murillo para lograr una buena vista a objeto de conocer a su santidad, el Papa Francisco.

Cuando apenas faltaban un par de minutos para dar las 7 de la noche, la espera llegó a su fin, finalmente Francisco llegó en su papamóvil por la calle Bolívar con dirección al Arzobispado de La Paz, donde tardó aproximadamente 15 minutos, entre tanto los congregados en la Plaza lo aguardaban emocionados, entre cánticos y alabanzas.

Francisco volvió por la calle Ballivian, se dirigió a la calle Ingavi y dio vuelta con dirección a la calle Junín y Comercio, completando la vuelta por la Plaza Murillo, su recorrido que no superó los 10 minutos no alcanzó para saludar a todos los feligreses ya que desde lejos se escuchaban gritos para lograr que su Santidad extienda la mano, los salude y les regale una sonrisa.

El recorrido en el papamóvil finalizó en puertas del Palacio de Gobierno, donde autoridades nacionales esperaban la visita al Palacio de Gobierno para entregarle varios presentes emotivos e incluso controversiales; desde un par de libros como la Biografía de Evo, el Libro del Mar hasta una cruz formada por la unión de la Hoz con el martillo, un regalo que despertó diversidad de interpretaciones, desde críticas hasta aclaraciones.

El frio intenso no cesaba, la gente gritaba a una sola voz “¡Que salga al balcón!, ¡Que salga al balcón! y se escuchaban balbuceos de los periodistas que comentaban “ojala el Papa no se haga chuño (no se deshidrate por el frio)”, entre sonrisas y temblores; sin embargo, después de aproximadamente 20 minutos, salió Francisco con un abrigo blanco largo por la puerta del Palacio, un abrigo que le cubría desde el cuello hasta la punta de los pies, se dirigió a píe hasta la Catedral por la alfombra roja, segundos antes de subir las gradas, los feligreses nuevamente gritaron ¡Bendición!, ¡Bendición!, y el Papa se dio vuelta para darles la bendición a través de la señal de la cruz.

Como estaba previsto, Francisco, luego de bendecir a los feligreses, ingresó a la Catedral Nuestra Señora de La Paz, remodelada semanas antes, donde invitados especiales lo esperaban para conocerlo y recibir su mensaje de paz; evidentemente, una vez, que el monseñor Edmundo Abastoflor le dio la bienvenida, Francisco reflexionó sobre la necesidad de trabajar por el bien común a través de metas, valores e ideales que ayuden a levantar la mirada más allá de los horizontes.

Con una hora de retraso, el cual fue compensado con un recorrido a paso rápido, salió de la Catedral para abordar una movilidad de características particulares: ploma, pequeña y sencilla, que según algunos periodistas, es de los que le gusta manejar a la autoridad en el marco de la austeridad, además refleja la personalidad de un Papa, sencillo, sensible y humilde.

A segundos de abordar la movilidad, dos niños con capacidades diferentes que lo esperaban desde su ingreso a la Catedral, solicitaron a través de familiares lograr contacto directo con Francisco, el mismo rompiendo el protocolo lo hizo, se acercó y les dio su bendición causando el llanto incesante de las dos personas por semejante emoción; momento aprovechado por los presentes para acercarse los más que se puedan para darle un abrazo o simplemente expresarle su cariño en palabras.

Menos de dos horas es lo que duró el encuentro emotivo de Francisco con feligreses apostatados en la Plaza Murillo, autoridades nacionales, municipales, departamentales e invitados especiales; ya que de la misma forma que llego a la Plaza, faltando una par de minutos para las 21 horas, Francisco abandonó el lugar con dirección al Aeropuerto Internacional de El Alto para dirigirse a la ciudad de Santa Cruz.

Esperanza Calle

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