La política del palo y la zanahoria y el general

La política del palo y la zanahoria y el general

El 18 de septiembre de 2006, a ocho meses del histórico 22 de enero, el embajador de Estados Unidos, Philip Goldberg, dijo a sus superiores del Departamento de Estado (Cancillería de EE.UU) que la elección de Evo Morales como  Presidente   “fue un terremoto político en Bolivia barriendo a un lado las expectativas políticas que fueron definidas en la política boliviana por generaciones”.

Lo fue también para la propia embajada que comenzó a trabajar por la caída del Presidente Morales recurriendo a condicionamientos, amenazas y, finalmente, estrategias golpistas, como lo señala  Fernando Torres Gorena en el libro “BoliviaLeaks. La injerencia política de Estados Unidos contra el proceso de cambio 2006-2010”, que escribió junto a los también investigadores Jessica Suárez Mamani, Loreta Tellería Escobar  e Iván Fernando Mérida.

Torres “analiza la presión política ejercida por Estados Unidos contra Bolivia que condicionó la ayuda económica y la cooperación para el desarrollo durante 2006-2010 a que (el Presidente  Morales) abandonara su discurso antiimperialista y moderara su actuación política y económica”.

Como el condicionamiento no resultó fueron suspendidos el financiamiento  de la Cuenta del Desafío del Milenio y el ATPDA  (Ley de Preferencias Arancelarias Andinas y Erradicación de la Droga) que facilitaba la exportación de productos bolivianos a EE.UU,  sostiene Torres y añade que, según  Mamani y Pereira, la embajada estadounidense calificaba al gobierno del Presidente Evo de “antineoliberal, anticolonial y antiimperialista”.

El embajador Goldberg aparece en muchos de los 1.269 cables sobre Bolivia que tanto él como otros altos diplomáticos de su embajada redactaron con carácter secreto y confidencial  entre 2006 y 2010,  y enviaron   a sus superiores del  Departamento de Estado (Cancillería) en Washington.   El libro BoliviaLeaks, coordinado por el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, contiene ese material clasificado y en contexto.

Los informes  sobre Bolivia   forman parte de  250.000   cables que salieron de las embajadas de EE.UU de más de 40 países rumbo al  Departamento de Estado, difundidos, en noviembre de 2010, por WikiLeaks    (en inglés filtración),   organización sin fines de lucro, fundada en Islandia por Julián Assange.

Los wikiLeaks desnudaron la forma de operar de Estados Unidos para ejercer poder en el mundo y como dijo un periódico internacional    “confirmar que cada país tiene su soplón autóctono, su político complaciente, su juez, empresario o banquero dispuesto a aceptar una agenda ajena” y, en Bolivia, también  sus miembros    de las Fuerzas Armadas,  algunos  asiduos informantes de  la embajada cuando no delatores de su patria,  afirma la investigadora Loreta Tellería Escóbar.

Un cable de la embajada, a poco de asumir Evo Morales la presidencia, decía: “el trato con el gobierno del MAS requerirá una cuidadosa  aplicación de zanahoria y palos para alentar los buenos comportamientos  y políticas y desalentar los malos”.

Tellería  explica  la histórica subordinación de las FF.AA ante Estados Unidos y las acciones del nuevo gobierno para dignificar  la institución militar y defender la soberanía cumpliendo la Constitución Política del Estado. No obstante, algunos comandantes proseguían   con su doble discurso:  defender la patria y al gobierno constituido legalmente y paralelamente develar infidentemente estrategias nacionales e institucionales al embajador Goldberg cuando la Media Luna intentaba un golpe

Cable de embajada de EE.UU: Clasificación: Secreto. Fecha: 28 de noviembre de 2008

“Muchos oficiales han registrado resentimiento del gobierno boliviano a nuestras secciones del Grupo Militar y al encargado de defensa adjunto y han indicado que se pondrían del lado de la Media Luna en caso de disturbios civiles”.

Sobre el Comandante de las FF.AA, Wilfredo Vargas, designado por el Presidente Evo Morales quien no sabía de ese comportamiento (luego viceministro de Defensa Social):  “Vargas sigue siendo un enigma. Algunos comandantes sospechan, al menos antes de sus comentarios del 7 de diciembre, que él podría ser simpatizante de un golpe de Estado. El es ampliamente caracterizado de oportunista y está buscando salir de su trabajo el 2008 y en una posición potencialmente lucrativa, como jefe de la aduana de Bolivia. Bajo intensa presión de los dos bandos políticos, él juega a ambos lados. No podemos esperar a que se mantenga firme”. El que se mantuvo firme ante EE.UU fue nuestro Presidente Evo Morales expulsando a Goldberg, en septiembre de 2008, por su injerencia en asuntos internos.

Amanda Dávila

Ex Ministra de Comunicación

Del Estado Plurinacional de Bolivia

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