Gobierno y Conalcam aprueban manifiesto en defensa de la vida y por la paz del mundo

Gobierno y Conalcam aprueban manifiesto en defensa de la vida y por la paz del mundo

La Coordinadora Nacional por el Cambio (Conalcam) presentó  un manifiesto en defensa de la vida y la paz del mundo,  que incluye 10 puntos frente a los conflictos armados en el planeta.

El presidente Evo Morales acompañó la presentación de este documento, y aseveró que representa la postura del pueblo boliviano respecto a la amenaza de guerra e intervenciones.

“Saben ustedes, el mundo, la humanidad, que el uso de bombas atómicas o una guerra nuclear destrozaría el planeta”, manifestó durante la conferencia de prensa conjunta.

El ejecutivo de la Federación Sindical de Trabajadores Petroleros de Bolivia, José Domingo Vásquez, dijo que en los últimos años las guerras en varios lugares del mundo provocaron que más de 128 millones de personas requieran de asistencia humanitaria en 33 países.

“Muchos de estos conflictos se deben al intervencionismo, políticas de derrocamiento, gobierno y ambición de apropiarse de los recursos naturales de esos pueblos invadidos”, aseguró el dirigente.

La Conalcam exigió el derecho a la paz de los pueblos, la soberanía y autodeterminación; el cese a todo tipo de guerras y que los conflictos sean resueltos mediante los mecanismos del diálogo.

También demanda, según el documento, que nunca más se usen armas de destrucción masiva, biológica o química, y que éstas sean eliminadas en todo el mundo.

Otro punto relevante es que se pidió el respeto a la soberanía de todas las religiones y culturas del mundo, y que los invasores de pueblos y de Estados reparen los daños causados de manera violenta.

Los 10 puntos del manifiesto que presentó la Conalcam

Condenamos cualquier forma de invasión o uso de la fuerza, y exigimos que la solución de controversia sea mediante mecanismos pacíficos.

Exigimos que se respete el derecho de los pueblos a la paz a la soberanía y autodeterminación.

Exigimos que cese todo tipo de guerra y las que están en curso sean resueltas a través del diálogo y negociaciones políticas, que respeten la soberanía de los países.

Exigimos que nunca más se utilicen armas de destrucción masiva, ya sean nucleares, químicas o biológicas.

Pedimos que estas armas no se fabriquen en ninguna parte del mundo.

Exigimos detener la carrera armamentista, que hace de la muerte un negocio lucrativo y que desvía a los recursos económicos.

Exigimos que las Naciones Unidas no sean un instrumento que legitime invasiones ni acciones unilaterales, y que defienda los principios  y propósitos que están orientados para preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra.

Exigimos que invasores y destructores de Estados reparen  los daños causados.

La humanidad debe concentrarse en la lucha contra la desigualdad, en el respeto de los derechos de la Madre Tierra, y en la construcción de un mundo que no divida a la familia humana.

Exigimos el respeto por todas las religiones y todas las culturas. La diversidad es una de nuestras grandes riquezas.

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