Hasta la victoria siempre: Patria o muerte (Reseña histórica)

Hasta la victoria siempre: Patria o muerte (Reseña histórica)

Prensa Rural (2 de octubre,2017).- El 9 de octubre de 1967, en una oscura y húmeda aula de escuela, de la comunidad La Higuera en Santa Cruz, Ernesto Che Guevara, herido, pero con la moral alta, lanzaba sus últimas palabras a su sicario, Mario Terán, “¡Póngase sereno y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre!”, segundos después, la ráfaga de metralla corrompía el silencio, asesinando al héroe de la revolución.
A 50 años del asesinato del CHE en Bolivia, los latinoamericanos aun recuerdan sus palabras vertidas en su visita a la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) el 12 de diciembre de 1964, donde ponía en contexto el accionar del imperio norteamericano, con su injerencia política y económica, la misma que logró su captura y posterior asesinato.

“Nosotros queremos construir el socialismo; nos hemos declarado partidarios de los que luchan por la paz; nos hemos declarado dentro del grupo de países no alineados, a pesar de ser marxistas leninistas, porque los no alineados, como nosotros, luchan contra el imperialismo. Queremos paz, queremos construir una vida mejor para nuestro pueblo y, por eso, eludimos al máximo caer en las provocaciones maquinadas por los yanquis, pero conocemos la mentalidad de sus gobernantes; quieren hacernos pagar muy caro el precio de esa paz. Nosotros contestamos que ese precio no puede llegar más allá de las fronteras de la dignidad.”, discursaba el Che, representando a la patria que lo adoptó Cuba.

Ernesto Che, Guevara, en el gobierno de Fidel Castro fue inicialmente designado jefe de la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña, pero luego desempeñó diversas funciones claves, entre ellas director del Departamento de Industrialización del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) y ministro de Industria.

El 3 de octubre de 1965, en la Habana Cuba, un afligido Fidel Castro, subía la testera para leer una carta que le había enviado el comandante Guevara, donde anunciaba su búsqueda por la igualdad y la hermandad en América Latina, se despedía de su viejo amigo para iniciar una nueva etapa de lucha, pero sin retorno.

“Haciendo un recuento de mi vida pasada creo haber trabajado con suficiente honradez y dedicación para consolidar el triunfo revolucionario. …, me enorgullezco también de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios. Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que te está negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos”, recita la carta enviada por Guevara.

Dos años después, el 7 de octubre de 1967, el che escribía por última vez en su fiel compañero de vida, su diario, “El Ejército dio una rara información sobre la presencia de 250 hombres en Serrano para impedir el paso de los cercados en número de 37 dando la zona de nuestro refugio entre el río Acero y el Oro. La noticia parece diversionista. Altura”. Un día después, el 8 de octubre, en la Quebrada del Churo, luego de un enfrentamiento con el ejército boliviano el comandante cae herido y es capturado.

El Che Guevara desarrolló una serie de ideas donde la ética marcaba un rol fundamental, donde un individuo movido por la ética personal, es impulsado a la solidaridad, a esta idea la denominaba “hombre nuevo socialista”.

“Este proceso de cambio es continuación de esa gesta histórica de la lucha del pueblo boliviano no solo en la guerrilla del Che, sino también en Teoponte, en las revueltas en contra los golpes de estado. Para eso vinieron ellos para convertir a Bolivia en un país que tuviera importancia en el ámbito mundial”. Indicaba el hijo del guerrillero boliviano Coco Peredo, Roberto Peredo, a pocas horas de los actos de homenaje a los 50 años del asesinato del Che en Bolivia.

 

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