“BoliviaLeaks” revela injerencia de EE.UU. contra Evo Morales

Con cuatro medallas de honor, dos del Congreso norteamericano,  el Mayor General de los EE.UU, Smedley Butler, del Cuerpo de Marines, dice:   “He prestado  servicio activo treinta y tres años y cuatro meses en calidad de miembro de la fuerza militar más ágil de este país: el Cuerpo de Marines. He pasado por todos los grados de subteniente hasta mayor general. Y la mayor parte de todo este tiempo no he sido más que un matón con clase a sueldo de la gran empresa, Wall Street y la banca. Dicho en otras palabras: he sido un extorsionador, un gánster del capitalismo”.

El Mayor General habla de las intervenciones norteamericanas en Cuba, Haití, Nicaragua, República Dominicana, México y China para derrocar gobiernos progresistas con el fin de proteger los intereses de las empresas  norteamericanas, según revelan  las memorias del militar:   “La guerra es latrocinio” (robo, pillería).

Y  cuando Butler se compara   a sí mismo con el mafioso Al Capone pues “él montó un tinglado en tres barrios, yo en tres continentes” corre el año 1935 pero es como si fuese hoy, consideran  Oliver Stone y  Peter Kuznick en  “La historia no oficial de Estados Unidos”, libro de 2012 que revela el lado oscuro de ese país en los últimos cien años.

En efecto, “el tinglado de intervención organizado por las tropas y servicios de inteligencia de Estados  sigue vigente en todo el mundo para defender los intereses económicos y geopolíticos del capital norteamericano, dejando su rastro de vileza y miseria”.

En el caso de Bolivia, el tinglado fue montado como una maquinaria subversiva en la Embajada de Estados Unidos en La Paz con el afán de organizar operaciones político mediáticas, internas y externas, para destruir al gobierno del presidente Evo Morales, puntualiza el Ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana Taborga, en su “Introducción: La cultura de la dependencia”, al inicio del libro “BoliviaLeaks. La injerencia política de Estados Unidos contra el proceso de cambio 2006-2010”, de los investigadores bolivianos: Fernando Torres Gorena, Jessica Suárez Mamani, Loreta Tellería Escobar  e Iván Fernando Mérida Aguilar, bajo la coordinación del propio ministro.

Presentado días atrás por el Ministerio de la Presidencia y el Centro de Investigaciones Sociales de la Vicepresidencia, el libro analiza 1.299 cables redactados por la jerarquía de la embajada norteamericana y enviados al Departamento de Estado.

Los cables, filtrados por Julian Assange, como parte de los wikileaks,  develan la estrategia desestabilizadora y golpista planificada y ordenada desde Washington contra Evo Morales que puso en  marcha distintos planes: desde la intimidación hasta el golpe de Estado “a los que se sumó una trama aún no esclarecida que apuntaba al magnicidio, además de un cerco de presión internacional”, dice el ministro.

Añade que el enfado norteamericano contra el gobierno no solo se debió a las profundas reformas estructurales: Constitución Política, nacionalización de hidrocarburos, modelo económico sostenido por el Estado contra FMI,  etc, sino, fundamentalmente, porque el poder hegemónico de EE.UU fue derrotado en Bolivia, país que, por si fuera poco,  se sumaba al proyecto bolivariano de Chávez. En otras ediciones analizaremos el libro que apenas se menciona aquí por temas de espacio.

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