Bolivia y el mundo: El hilo rojo que nos une

Se dice que todos en la vida estamos enlazados mediante un hilo rojo y que inevitablemente las acciones de un individuo pueden influir en la vida de otro aún a pesar de las distancias y el tiempo. El mejor ejemplo son los dones que la Pachamama ha dado a nuestro territorio. Bolivia ofrece paisajes hermosos, gente afable y trabajadora, y la promesa de la cultura viva y el contacto sincero con la naturaleza, pero además tiene para darle al mundo la riqueza de su biodiversidad, bosques, ríos, lagos, nevados y montañas en un constante equilibrio que a contracorriente todavía significan una esperanza de vida para el planeta.

Nuestro país se encuentra dentro de los diez países más ricos en biodiversidad biológica, ocupa el primer lugar entre 168 países en la conservación de humedales que albergan cientos de especies que no se encuentran en otras regiones del mundo, sin embargo, esto contrasta con la tendencia de que la urbanización y la modernidad son un sinónimo de desarrollo. El prodigio de nuestros ecosistemas muchas veces parece ser relegado por la construcción de carreteras, la sobrevaloración de las ciudades, el asfalto, el plástico y por supuesto el pensamiento colectivo que viene con esta falsa analogía de “desarrollo”, y son las industrias quienes a la par de causar serios daños en la atmosfera por las grandes emisiones de carbono y el agotamiento de los recursos naturales, se benefician económicamente monopolizando incluso la mano de obra en países considerados en vías de desarrollo pero que en realidad sufren las consecuencias del deterioro climático.

 

Este concepto de “progreso” que se viene manejando desde hace algunas décadas no sólo ha causado catástrofes ambientales, sino que ha arrinconado a la humanidad a someterse a sus propios vicios y ambiciones, las cifras de VIH a nivel mundial son preocupantes sin mencionar nuevas enfermedades que vienen con estos tiempos modernos donde tan orgullosos nos sentimos de los adelantos científicos y tecnológicos. El ser humano parece empezar una época en la que se transgreden aquellos principios del “Buen Vivir”, amparándonos en una falsa moral que parece ser el hilo que principalmente nos une, un hilo rojo que es sinónimo de alerta para tomar conciencia de lo que tenemos y de que el respeto por el prójimo debe ser una de nuestras prioridades.

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